Al final llegamos a nuestro destino de desidia. El viaje, algo extraño, la verdad, y un tanto accidentado. Os diré nada más que perdimos el vuelo, eso conlleva (je) que tuvimos que venir nadando hasta aquí. Otro día os contamos las peripecias del viajecito ahora nos vamos a tomar algo fresquito porque el agua salada y tantos kilómetros dan mucho calor ¡Ay qué calor!
! *aish,que estoy olvidadiza!, un porcentaje importante de mis neuronas está también de vacaciones, a lo que iba si queréis podéis curiosear la cámara web que pusimos en un rinconcito de la “paya”, lástima es plano fijo y algunas veces no funciona muy bien, peeeero mirad atentamente, creo que a veces la señal retransmite algo.
-Nemo, espera que vamos contigo- dijo la sirenita.